Al realizar el traslado de su propio vehículo a España en régimen de desgravación aduanera, su vehículo queda exento no solo del pago de impuestos —que, de media, suponen alrededor del 50 % del valor del mismo—, sino también del procedimiento de homologación europea individual.
Por ley, puede importar su vehículo, independientemente de su clase de emisiones, y matricularlo.